- ¿Y no es mejor que te opere Torres? El tipo es un artista sacando dientes, se los ha sacado a toda mi famila.
- No, tranquilo, el odontólogo que me va a operar es una eminencia en la Javeriana.
- ¿El que te va a operar es de la Javeriana? Yuyo, en serio, ¿no es mejor que te opere Torres? Mira que el tipo es de la Nacional, conocido de la familia hace años, ¿te conté de la vez que me operó de las encias? Y a mi papá una vez el tipo le…
- Que no mi amor, tranquilo. Me va a operar este señor que es un especialista, es hasta profesor y todo.
Acabo de esculcarle a Google casos de complicaciones en procedimientos de extracción de molares y no encontré nada concreto, al parecer no se trata de una situación común.
¿Cómo puede complicarse una cirugía de cordales?
Pregúntenle a un odontólogo egresado de la misma institución universitaria que fue capaz de entregarle el título de arquitecto a un individuo que jamás pisó una obra (bueno, de hecho no fue un solo individuo, fuimos como doscientos ese semestre) o sostuvo un ladrillo entre sus manos con fines académicos (si mal no recuerdo, hasta el día del grado mi único contacto con un ladrillo había sido en un incidente callejero, ladrillo que terminó contra la vitrina de un bar del que a mí y a un amigo nos acababan de echar por borrachos -le desocupan a uno los bolsillos emborrachándolo y después lo echan dizque porque está borracho-).
Ahora bien, no quiero caer en el error de prejuzgar el profesionalismo o la ética médica del dentista que operó a mi esposa. Es muy probable que en cuarto o quinto semestre le hayan clavado un “cambio de pénsum” como el que me clavaron a mí, y le hayan cambiado “Extracción de terceros molares I” por “Karate”, “Guitarra para principiantes” o “Taller de arte en madera”, jugada académica por cuenta de la cual me gradué de arquitecto con cinturón amarillo de karateca y hecho un putas para el torno, aunque no tuviera ni idea de manejar una plomada, una cimbra, un presupuesto de obra o siquiera el AutoCAD. Hoy, este tipo es profesor de cientos de pupilos que en pocos años saldrán a montar consultorio propio para reclamarle a la práxis lo que no les entregó la segunda universidad más cara del país. -“La universidad sólo les abre las puertas del conocimiento, de ustedes depende su propia formación”- nos dijo a los graduandos por allá en el 99 el decano de la época en su discurso baboso. -“¿Ah si? ¡Entonces devuélvame los veinte millones que le estoy debiendo al ICETEX, pendejo!”- pensé en ese momento. Y sin embargo, nadie a mi alrededor parecía darse cuenta de que estabamos siendo testigos de una maniobra olímpica y vil por justificar e institucionalizar tanta, pero tanta, pero tanta mediocridad. Y bajo ese criterio cada semestre, año tras año, los curitas se llenan la sotana de billetes soltándole al saturado mercado laboral centenares de profesionales mediocremente preparados en las más diversas áreas de la ciencia y el conocimiento. Ya perdí la cuenta de los episodios médicos de los que he tenido referencia y que han estado revestidos de tragedia por cuenta de especialistas de la misma universidad. Saludo cordial para el carnicero diplomado que me operó las amígdalas y que por poco me convierte en una cifra más en la estadística de pacientes que terminan chupando gladiolo tras un procedimiento quirúrgico menor.
En fin, todo este malestar se reduce a que acaba de llamarme Andrea a contarme que la tienen que hospitalizar de urgencia porque la bestia que le sacó las cordales le recetó un antibiótico para infecciones en los uñeros, los párpados, el meñique del pie derecho o no sé qué coños y ahora resulta tiene una infección avanzada en media cara. -“Eso es normal, tranquila, sigue tomándote el antibiótico que te receté”- le respondía el grandísimo hijo de puta cada vez que ella lo llamaba a decirle que la cara se le seguía hinchando.
Ya sé a quién voy a ir a hacerle una visita cuando regrese a Colombia, para sacarle los terceros molares, los segundos, los primeros y los que no le han nacido, pero de un guamazo. En cuanto a los javerianos que se sientan ofendidos con este legítimo desahogo, reciban las más sinceras disculpas de este ex-javeriano que no ha querido aceptar la invitación al grupo “Orgullosamente Javeriano” en Facebook y quien además es esposo de javeriana, amigo de muchos javerianos y sobrino en segundo grado de ex-rector javeriano.
A ti, mi yuyo, te deseo un feliz día de la madre, así estés en una clínica, y yo tan lejos…
Actualización - Mayo 11/2008:
A los que han preguntado, y a los que no, les cuento que Andrea sigue en la clínica y según el especialista que la está tratado tendrá que seguir interna de tres a cuatro días más, “si es que no surgen complicaciones que hagan necesaria una cirugía”. Mi saludo afectuoso en su día a la señora madre del DENTISTA que tiene a mi esposa hospitalizada.